NUESTRA MISIÓN Desarrollar en las personas las habilidades y conocimientos en los oficios y el arte manual, a través de la enseñanza aprendizaje que conlleve a un desarrollo personal y artístico que contribuya a rescatar y difundir las artes y los oficios.
NUESTRA VISIÓN Aspiramos a ser un Instituto que ofrezca a los alumnos las bases y herramientas necesarias para lograr un aprendizaje integral de calidad que permita la superación personal y profesional colocándolos ante mejores oportunidades de trabajo.
NUESTRO OBJETIVO Rescatar, mejorar y difundir los oficios y el arte manual en la entidad, dando oportunidad a jóvenes y adultos con aptitudes en la producción de bienes y objetos de calidad que mejoren sus condiciones de vida y reporten beneficios a la comunidad.

MTRO. AGUSTIN RIVERA UGALDE

Ebanista, escultor, fotógrafo, pintor y director del Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Querétaro, donde fue nombrado Maestro Emérito en 1986.

Agustín Rivera Ugalde nació en la ciudad de Querétaro en 1923; sus padres Demetrio Rivera y María Ugalde estimularon desde pequeño el talento que mostraba para el dibujo. Su papá, renombrado ebanista, lo llevó al taller y a los 12 años Agustín, diseñaba y realizaba algunos muebles.

Tuvo de maestros a Germán Patiño, fundador del Museo Regional y de la Pinacoteca; también a Salvador Galván que lo entrenó en el modelado, útil para los posteriores trabajos de talla en madera.

Estudió en la Academia de San Carlos en la Ciudad de México; discípulo de Francisco Gotilla y Diego Rivera, con ellos perfeccionó la pintura, dibujo, modelado, escultura y grabado.

Fue director del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en Querétaro de 1978 a 1985, y luego de 33 años de servicio en la Universidad Autónoma de Querétaro, fue nombrado Maestro Emérito.

Se destacó en la ebanistería y en la realización de obras escultóricas en relieve, pintura, en especial la acuarela, que dan prueba de su maestría. Ganó varios premios nacionales en técnica fotográfica y jamás dejó de atender el taller que había fundado su padre.

En una ocasión aclaró: «Recibí críticas al ser nombrado Director de Bellas Artes porque decían que yo era un carpintero ignorante, nunca me ofendieron porque artista siempre he sido y que lo diga mi trabajo».

Murió en 1989, en su querida ciudad de Querétaro, un año antes de ver cristalizados sus anhelos de contar con una Institución comprometida con impulsar el desarrollo de las habilidades y conocimiento en las personas en los Oficios y el Arte manual, a través de la enseñanza – aprendizaje que conlleven a un desarrollo personal tendientes a rescatar, mejorar y difundir los Oficios y las Artes manuales de la Entidad a través de cursos que fomenten la creatividad de la población.

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